H dos O
Valiéndose de una especie de recipiente construido en su estudio y con artificios y luz, desde su experiencia de fotógrafo de moda, especializado en bodegón gastronómico, Javier Sardá propone una doble ficción: sobre el medio fotográfico en sí y su carácter hermético —de recreación figurativa muda—, y la cosa —el agua—, y nuestra percepción de ella. Ahondando plásticamente sobre el carácter de “verdad” de cada vivencia subjetiva. Como ilustra bien “su” “agua”: una lámina de metacrilato en realidad sobre la que recrea un mundo virtual, de fragmentos y espejos.
La exposición se compone de siete obras de diversa dimensión en pesados marcos de hierro (a veces conjuntos de imágenes agrupadas) —como si se quisiera retener una “realidad” mucho más amplia, ilimitada, en sólidas estructuras— y la instalación sobre la que se construye la propuesta en el centro de la sala (un receptáculo con una superficie laminar de plástico y un pulsador que activa un sistema de luces y acciona movimientos para reproducir diferentes estados de esa agua falsa en una pantalla monitorizada).