Huéspedes de Dios
Las fotografías de Jo Exposito no son siempre fotografías. A veces, unas palabras, un gesto o un silencio también entran en esta categoría. Las fotografías de Jo Expósito no son siempre de Jo Expósito. Las hay prestadas, regaladas u olvidadas. Quien retrata no es más autor que quien es retratado. No se trata de ir más allá del medio, sino más acá. Aquí cerca. Muy cerca. Proximidad: esa sería la palabra. La acción. Estamos frente, alrededor y dentro de unas instantáneas simplemente complejas. En ellas hay vida, ¿acaso es poco? Jo Expósito no es de esos fotógrafos que erigen muros, ni de los que suben a podios, ni de los intrépidos aventureros ávidos de exotismo y violencia. No es de esos. Si fuera necesario encasillarlo en otra dinámica (lo dudo), especularíamos afirmando que se trata de un fotógrafo de la experiencia. De lo cotidiano. Lo íntimo. Y dudo de que sea necesario encasillarlo, porque las personas somos más que aquello que hacemos, decimos, pensamos. Somos más, y somos menos. Ahora y aquí, este trabajo nos nutre. No resulta fácil sentir agradecimiento por lo que nos rodea: la tendencia es otra, incluso inversa. No resulta fácil forjar amistades y consolidarlas. Establecer vínculos que restablezcan pactos demasiado imprescindibles y demasiado ninguneados en nuestra modernidad. Perdidos en los sueños coloniales, ¿seremos capaces, algún día, de recobrar el equilibrio? Dídac P. Lagarriga