Debe Haber… Un lugar para quedarse
Es fácil imaginar a Carlota sentada ante una mesa llena de papeles de diferentes tamaños y color. Viejas páginas de revista, botes de tinta china, cuatro pinceles, tijeras y pegamento. En definitiva, todo lo que ella necesita para que su imaginación vuele mientras compone sus collages y los Talking Heads suenan en el iTunes.
Y es que Carlota, desde siempre supo encontrar su lugar en el mundo rodeada de esos pequeños objetos que todavía hoy se acumulan meticulosamente ordenados en las estanterías de su casa. Un universo plagado de referencias y recuerdos que le sirven para crear esas piezas de apariencia sencilla, casi tímida, pero que en realidad nos ofrecen un relato sensible con resonancias de Le Corbusier, Joan Miró, Tibor Kalman, Joan Brossa, David Bowie y Henri Matisse...
En sus pequeños collages Carlota demuestra que existe un mundo que todavía se esfuerza por recordar que la belleza está en todas partes. Incluso en aquellos lugares donde los demás no siempre sabemos apreciar.