Exhibition

El regreso continuo al vacío

Galeria H2O · Barcelona · 4 November 2003 · Past

No puede ser establecido. En ningún lugar, nadie. La vida nos exige la actitud constante de marcharse y volver a instalarse. Continuamente haciendo el movimiento de marcharnos desde el lugar en que vivimos, desde la gente, desde mí, desde alguna cosa, y volver hacia ese lugar, a ellos, a cosas que hemos dejado atrás. Este movimiento produce y necesita la comunicación. La definición de esta comunicación es la identidad, es decir, el “yo”. La identidad es un movimiento que no se estabiliza para siempre. Es algo que no puede quedarse en mí pero que repetidamente vuelve a mí. Es el regreso al vacío. Como si el proceso de la memoria tuviera el ritmo equivocado, la identidad existe conmigo y se va al mismo tiempo. Como la visión de una imagen mal encajada. La comunicación caótica producida entre el yo y el mundo, tener tolerancia y comprendernos mutuamente hace posible nuestra existencia. La identidad, es decir la comunicación, no es trivial. A menudo se olvida porque se está acostumbrado. Intento hacer recordar que la memoria perdida sobre la comunicación mutua tiene mayor importancia para la existencia de ambos, “tú y yo”. Cuando se reconozca la existencia y la identidad del prójimo puede existir el yo también. Pretendo hacer este cálculo tan evidente y fácil. Mi intención es que si doy un sentido más activo a las cosas que no se pueden expresar con el silencio, a lo mejor podría devolver la deuda que tengo por la identidad común. A continuación me gustaría que tuviera alguna utilidad para la sociedad, De allí, cómo se comparta mi propuesta, será asunto vuestro. La importancia de la comunicación ha sido convertida y simplificada injustamente como la “diferencia cultural”, dejándola descuidada con la mayor ignorancia, evidenciando que se trata de vida y muerte. La incertidumbre de este fenómeno tratado siempre como algo sin importancia. Por eso quiero resaltarla. Desde que he cambiado de lugar donde vivo, repetidamente y sin parar he de digerir el sentido de “Desconocido”, del idioma, de las costumbres, del ambiente. El mundo es así de indiferente hacia mí. Siempre que uno pueda volver al lugar de donde ha venido como extranjero, o aunque no lo fuera, la construcción del ego es “cambio”. El lugar a donde hay que volver ya es un lugar desconocido para mí, es otra identidad que me va a definir. He elegido la manera de enseñar este círculo duramente cerrado con imágenes de diapositivas montadas en una habitación cerrada titulándolo “Her Room”. El límite de la comunicación lingüística lo demuestro recitando en Coreano el poema épico “KumGang” de la tradición clásica coreana en la instalación de sonido dentro de un armario de plástico. Otra parte de la instalación de las fotos muestra el encuentro del agua con el agua (Piscina bajo la lluvia, unir las gotas de agua). La boda, las perdices cocidas, la boca de metro y la luz son para que se recuerden las costumbres visuales habitualmente asociadas con la idea de unir y separar. Kim Gun-Hee “El regreso continuo al vacío” es el recorrido que Kim Gun-Hee nos propone para sutilmente adentrarnos en su complejo mundo. Lo que a primera vista podría parecer una experiencia plástica placentera e impactante, es en realidad la vía para adentrarse en el mundo de la más cruda soledad, analizar el desarrollo de la identidad en todos sus aspectos, y observar las relaciones con uno mismo, con los demás y con el entorno. Es un grito a favor de la tolerancia, la aceptación y la curiosidad e interés por la alteridad. Es el sorprendente fruto de mestizaje artístico con todas sus consecuencias. Es un desafío al silencio. La reflexión se articula aprovechando la personalidad doméstica de la galería, de modo que se crea un juego de paralelismos entre los temas o aspectos del Yo y los distintos ámbitos de la casa. En los interiores la artista trata los temas más introspectivos: En la estancia conyugal apunta el tema de la pareja, de compartir, la relación con el otro. En la sala, las relaciones habituales, el apareamiento entre iguales y distintos, como la de dos perdices, los padres, la luz con la oscuridad o la piscina con la lluvia; siendo el agua, juntamente con el cuerpo, el hilo conductor de la exposición y metáfora de la unión entre distintas existencias materiales. Y en “la habitación de ella” nos adentramos en el mundo íntimo, femenino, de la vida individual, la soledad, la identidad y el imaginario. Es un espacio lleno de símbolos articulados a través del sonido del agua y la desnudez del cuerpo –el cuerpo como lenguaje, sin máscaras. La oriental naturalidad con que el mundo real y el fantástico conviven permite que las baldosas de la cocina se conviertan en tatuajes, y los trapos y servilletas, en vestidos. Es en este espacio donde la artista muestra sus reflexiones personales sobre la multiplicidad o la fragmentación del Yo, o el triángulo entre la comunicación, la identidad y el movimiento; El regreso continuo al vacío. El jardín pertenece al mundo exterior y simboliza la fuente intelectual. Aquí, el agua continúa siendo el hilo conductor y esta vez se llama “Kum-Gang”. Se trata de un poema épico clásico del poeta coreano Shin Dong-Yeob. El Kum-Gang es un río, escenario de la resistencia furente a la amenaza de invasión exterior. La instalación de este ámbito, en el que la artista lee el poema en coreano, equipara la apuesta por la independencia y la lucha por identidad. Esta voluntad de una identidad nacional une a la artista con su país de adopción pero, por otro lado, se plantean los problemas de comunicación -ahora en su vertiente de lenguaje- y la famosa barrera cultural. “El regreso continuo al vacío” es una experiencia emocionada por la solidez con que ha estado concebida, por la complejidad y a la vez economía de lenguaje -lleno de referentes-, por la sinceridad y el alto vuelo moral de sus contenidos, por la expresividad y la sensualidad plástica, y por la seguridad con que Kim Gun-Hee, aún siendo joven, evidencia una madurez artística personalísima e incuestionable. Abigail Monells

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4 November 2003→ 29 November 2003 · Galeria H2O