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La cacería

Galeria H2O · Barcelona · 6 September 2005 · Past

Hola No llevo el móvil, lo dejé en casa sin querer... Imagino que no te tengo que poner al día... Las cabeceras son fáciles... Estabas allí... simplemente pon... arresto de sospechoso por tenencia de drogas... arresto de traficante... orden de registro... recuperación de CDS... recuperación de ganancias por droga... arresto en urbanización... traficante con pistola... realizando el informe... buscando sospechosos por droga... Llámame mañana... no tengo teléfono hoy... espero que eso te ayude. Wolfe. Wolfe, Wolf, el lobo. Así es cómo empezó todo. Wolfe, woolly, el Sargento Wolfe, William (Will I am? El lobo, llop) el lobo, El era/es amigo de un amigo de un amigo de un policía muy veterano. Se lo pedí, no me preguntes el porqué, y él me dejó montar en sus coches de policía secreta (con un traje a prueba de balas, grande y pesado), pasar el rato con su brigada, salir con ellos a la caza de traficantes de droga. Una de las ironías de todo ello… ese cambio de punto de vista dependiendo del lado en que estés… “la cacería”, the hunting, eso es lo que era, para mí, cada noche que pasaba en sus coches… Una mujer en el teléfono de Wolfe, martilleando, ha llamado antes, vive cerca de las viviendas protegidas. “El tío está esperando en la esquina, veo movimiento, veo a tíos que conozco y sé que no están ahí para nada bueno, por favor, ¿puede venir, Sargento, y sacarlos de aquí?” Ellos, nosotros, nos reuniremos con su brigada antidroga, con la patrulla, los hombres, los tíos (y las tías… no se puede cachear a una mujer con manos de hombre). La brigada, los cazadores, los tíos se encontrarán, trazarán una especie de plan, o no, saldrán en pocos coches, intentarán tener un soplo de una trabajadora del sexo (nombre políticamente correcto de “prostituta”) que necesita dinero, o de cualquier otro tipo voluntarioso, o forzado bajo amenaza de encarcelamiento, para comprar algo de mierda y culpar a alguien de tráfico. En un momento determinado hubo un tipo… su hermano había muerto de una sobredosis. Los odiaba, los quería fuera de las calles, y tenía un subidón cuando los encontraba, los señalaba y los cazaba. “Camellos… camellitos” Dealer, the guy, tambourine man, (a classic), independent pharmaceutical contractors…(nice one ha??)clockin or hustelin… Esperando, conduciendo por los alrededores, mirando y llamándose los unos a los otros: en eso consiste la mayor parte de la noche. Conversaciones informales sobre la salud de nuestras madres, a veces su trabajo (el de ellos, no el de sus madres), otras el mío, el colegio de nuestros hijos, el baño que estás renovando, el lugar al que ir para cervezas y bistés después del trabajo. “Pero hay algo más… en esas horas lentas y vacías surge desde el alma hasta la mente una tristeza de todo el ser, la amargura de ser y al mismo tiempo una sensación y condición que no está en mis manos cambiar”. -Pessoa, hablando de amor… A menudo oí algo así en el coche… y no era sobre amor. Así que cogieron a uno, a varios de ellos en “su” esquina. Él/ellos, fueron esposados en el coche/los coches que la brigada conduce hasta los cuarteles de la policía, después, quizás, a unas “instalaciones” mayores (“facility”, una palabra verdaderamente irónica), destinadas a criminales convictos. Los horribles traficantes pasan un par de días o de semanas o meses o años en alguna especie de confinamiento. Finalmente se les deja ir. Y vuelven a sus esquinas, o lugares de algún tipo…y finalmente se les da caza de nuevo… una y otra vez. Necesitan dos arrestos por día, por noche, para ir a casa, ellos, la brigada, los policías, los lobos. O para ir al bar, donde, entonces, pasan un rato, comiendo un gran bistec grasiento y tomando una o varias cervezas, relajándose… vamos.

When

6 September 2005→ 30 September 2005 · Galeria H2O