Exposition

Sorpresa

Galeria H2O · Barcelona · 10 janvier 2002 · Passés

SURGIR DE LA SOMBRA

Sentarse con la intención de no interrumpir aquello que se presenta ante la cámara. Pretender ver aquello que se nos oculta. Permitir que se revelen las cosas ellas mismas, que se sucedan sin forzarlas.

En el intento de no interferir, de no imponer lo que se ve, la escena deja de ser importante, porque ya no es distinta del espacio que ocupa el fotógrafo. Todo es escena y todo continúa alrededor con una velocidad propia, con un movimiento incansable. No se puede detener. No disturbar el orden de las cosas y sin embargo constatar que hay una estructura más allá de la voluntad del fotógrafo, del intento de no ordenar, que se sucede una y otra vez. No, no se trata de la realidad escribiéndose a sí misma, en una escritura automática. La paradoja que resulta de esta acción es la fotografía. (Pienso en el trazo curvo que deja la luz de las estrellas en los negativos, al mantener abierto el obturador de la cámara, en una noche despejada).

Todos los momentos son decisivos. No existe un único momento. La sucesión de éstos, es un continuo. Hablar del momento decisivo con referencias a un absoluto, a una unidad de tiempo y espacio trascendente, responde a una visión monolítica de la vida, a una jerarquización de lo real. No, la fotografía no obedece a esa jerarquía. Si acaso, es un continuo, intrascendente y sin significado alguno fuera de sí misma. Después, al analizar la superficie grabada, al leerla, queriendo saber qué es, queriendo que cada cosa esté en su sitio, se otorga valor, se nombra.

Las cosas, las personas, se asoman, curiosas ante la ventana que la fotografía, que la cámara ofrece y ven aquello que les muestra el obturador durante una fracción o múltiplo de segundo. Ven algo oscuro, el fondo de la cámara. ¿Qué es la fotografía, sino el registro de lo que no es?

Lo que no es, es todo aquello que se registra en el orden fotográfico. Lo que es, es la sucesión, en orden/caos, que aparece registrada en las superficies fotográficas. En este caso vemos una hermosa sucesión de puntos, de masas negras y grises en un papel de algodón, texturado. Platinotipos. La más rica de las emulsiones, el metal más noble, ennegrecido magistralmente.

Qué salvaje incongruencia. Que un registro permanente como es la platinotipia, lo sea de algo que no es. Así se produce esta posibilidad de claridad que nos ofrece la fotografía. Algo permanente y una imagen que no es sino ella misma. Y que nos permite entender nuestra obsesión porque las cosas no cambien, porque el tiempo no pase, porque los recuerdos no se borren. Una carrera en la que la vida se escapa y a la fotografía se la ha encomendado erróneamente que la detenga. Barrantes al fotografiar lo aparentemente accidental e imprimirlo para siempre (mientras el papel aguante), nos ofrece con estos platinotipos una posibilidad única de contemplar y comprender lo paradójico de la fotografía.

¿Qué vemos pues? ¿Cuál es el resultado de la acción del fotógrafo? ¿Ha escapado esta vez a la realidad que formula la propia fotografía?

La fotografía es un instrumento poderoso, que nos permite saber de la existencia de la realidad y de la imposibilidad de atraparla. Ésta se esconde fuera de la velocidad del obturador, fuera de la superficie del papel. No se puede detener. Y sin embargo una vez aceptado este hecho, lo que no es, se revela entonces incongruente y bello, como objeto autónomo, como una unidad total sin significado fuera de sí mismo. Hermosos actos humanos, los que sin sentido, nos afanamos por hacer amorosamente. Con cuidado. Con las manos. Con los ojos. Con el corazón. Cuando éstos confluyen, está el fotógrafo. Él es quien escucha al corazón, ve con el ojo, y no se deja confundir por el pensamiento.

Platinos sobre papel, de Carlos Barrantes. Generoso sin sentido que revela el único sentido del ser y del dejar que las cosas sean. De aceptar la responsabilidad del que sabe hacer y conoce el significado de las cosas que hace: Ninguno. Como la realidad, como la fotografía.

valentin vallhonrat, tokyo, septiembre 2000.

Para el tiraje de esta serie, Carlos Barrantes ha utilizado la técnica del platinotipo, un proceso fotográfico que aparece en el siglo XIX. El autor realiza los tirajes sobre papeles -seleccionados por su textura y calidad- donde aplica, una emulsión fotosensible de sales de platino. El positivado se realiza por contacto con el negativo ampliado al tamaño de la imagen final. Esta técnica garantiza, por una parte una conservación excepcional debido a las propiedades inalterables de las sales de platino y, por otra parte, una capacidad de registrar los tonos que, unido a su aspecto mate, producen una imagen de una gran sensualidad.

Cada fotografía está firmada y numerada por el autor, sobre papel Arches-Platine de 310 gr. Edición limitada a 5 ejemplares numerados del 1/5 al 5/5, 2 pruebas de autor numeradas I/II al II/II y 1 prueba fuera de comercio numerada HC.

Serie “SORPRESA”

El sopor me vence. Cuando logro emerger del sueño, aún caído, entreabro los ojos, miro pero no veo. La vida, inmutable, discurre y las imágenes que percibo me emocionan; necesito retenerlas. ¿Cómo? Es otro mundo. Los ojos se niegan a trabajar, la luz los fatiga. Las manos, laboriosas, ya despiertas, se ponen en marcha; atrapan la emoción de este momento intenso, invisible aunque lo haya vivido, sentido o quizás soñado.

Le lieu

Galeria H2O
Barcelona

Quand

10 janvier 2002→ 2 février 2002 · Galeria H2O