El color de la memoria
El modo en que la memoria reconoce las palabras y los sentimientos es instintivo. Eso es lo que permite saborearlo. Ser nostálgico surge del ser familiar y ese sentimiento de nostalgia puede encontrarse o reconocerse fácilmente en los signos y motivos cotidianos. Nuestra sociedad ha absorbido formas decorativas de países desconocidos más allá de la manera tradicional coreana. Los motivos figurativos orientados a la decoración desempenan una función productiva para obtener beneficios, así es como los más distintivos se han visto potenciados. A nuestro alrededor hay colores y materiales con los que estamos muy familiarizados, pero que por su calidad se consideran productos de usar y tirar. Por ejemplo, las pomposas flores impresas en las cortinillas de los autobuses turísticos y de los hoteles para el amor; los cálidos motivos estampados que se utilizan en las tiendas a pie de calle; y los deslumbrantes motivos que lucen las mujeres hasta desgastarse. Todo esto tiene lugar de una manera absolutamente natural, como si hubieran estado ahí desde siempre. En mi trabajo, trato de encontrar colores, signos y motivos que hablen de los sentimientos coreanos, o de descubrir aquéllos con los que nuestros ojos y mentes aún no se han familiarizado. Intento descubrir y representar lo olvidado y lo que hemos dejado de reconocer. “El color de la memoria”, mi trabajo actual, apunta a encontrar, documentar y traducir las escenas que representan el color de Corea. Estos motivos de nacionalidad desconocida se han extendido ampliamente, convirtiéndose en algo nostálgico y kitsch. Buscaba representar esto a través de la fotografía, utilizando luces muy vivas y una composición fácil, para revelar los sentimientos coreanos, para maximizar los sentimientos visuales en los que se basan nuestros gustos y sentimientos. Por otra parte, saco los motivos del contexto espacial que han ocupado durante tanto tiempo y en el que nada parecía ocurrir; los recoloco y los inyecto en un nuevo espacio. Escogí un denso distrito de viviendas, en las que abundaban pomposos motivos florales y de corazones y replicas de frutas y flores, y parecía como si estos lugares fueran cualquier otro sitio. Realicé motivos estampados y los coloqué en los escaparates de las tiendas. La totalidad del trabajo comprende fotografías, así como la documentación de todas las instalaciones y el proceso del “making-off”. También las flores, fruta y hierba artificiales van a ser utilizadas en estudio para fotografiar bodegones. A través de los retratos de los objetos de la calle, los motivos estampados en los escaparates de las tiendas y los bodegones de objetos falsos, intento captar su extraneza a partir de su carácter ordinario, cuestionando así la historia del sentimiento, de los colores y las formas. Kim Gun-Hee